
Por: Ernesto Altamirano
SALINAS, CA – Cientos de los líderes de la tecnología agrícola se dieron cita en el centro de Salinas para el tercer anual Forbes AgTech Summit. Quizás no haya mejor lugar en el planeta para desarrollar tecnología vinculada al sector agrícola que Salinas. Su cercanía a diferentes zonas productoras de California y a Silicon Valley lo hace ser un sitio privilegiado para la puesta en marcha de nuevas startups ligadas a esta industria. Y claro, también lo es para las incubadoras y aceleradoras de empresas que están a la caza de una idea novedosa que pueda provocar un cambio en esta industria.

Emprendedores de Silicon Valley se están apoyando en la ciencia de datos y en todas aquellas tecnologías como son los sensores, drones, robótica y nanotecnología para ayudar a los agricultores a producir de una forma más eficiente. Quizás la mejor prueba de lo que se está tejiendo allí es el lanzamiento que hacía hace un tiempo del propio CEO de Google, Eric Schmidt, una iniciativa que ofrecerá financiación y apoyo a startups que quieran involucrarse en la nueva revolución agrícola. “¿Cómo podemos usar la ciencia de datos, la robótica o la automatización para manejar un predio de forma más eficiente? Estamos buscando nuevas empresas que apliquen tecnología para provocar un impacto en el campo”, decía Schmidt sobre un proyecto en el que participan empresas como DuPont, Agco y EvoGene.

Basta hacer una rápida búsqueda en Google para darse cuenta que hay más de dos millones de hits relacionados con startups en el sector agrícola. Muchos ven una oportunidad en el campo para lograr una nueva revolución, sobre todo por el aumento de la población y una cada vez mayor demanda por alimentos sanos. Pero también hay otras razones: el cambio climático está incitando a hacer una agricultura más inteligente y precisa, hay una mayor necesidad de nuevas zonas arables, se precisa de más agua de calidad para riego y se deben reducir los costos productivos.

La agricultura que hoy conocemos se parece poco o nada a la que realizaba hace 50 años. Desde hace poco más de una década que se viene adoptando el término ‘nueva agricultura’ con el que se identifican las industrias y sectores que hoy son el motor del nuevo crecimiento agrícola global. “Uno de estos nuevos epicentros es la agricultura de precisión, la tecnología de invernaderos y la industria del riego”, señala Marius Robles, CEO de Reimagine Food, una empresa que crea y atrae iniciativas para la industria agroalimentaria. Otros especialistas también señalan como componente de esta nueva agricultura a los fertilizantes de especialidad, los productos biológicos y el fertirriego.

Pero es la agricultura de precisión la que está demandando cada vez más softwares de administración de predios y de sistemas de riego o Big data que incluyan aspectos como suelo, agua y clima. Un desarrollo interesante es Blue River Technology, que usa la visión por computador para identificar malas hierbas en campos de cultivos orgánicos, para luego eliminarlas selectivamente usando un aceite orgánico, que va montado en la parte trasera de un tractor. La empresa se describe como una alternativa a los agroquímicos, que los productores orgánicos no pueden usar y que hoy gastan hasta US$1.000/ha para eliminar las malezas a mano.

Cuando la innovación y los datos se encuentran en la agricultura lo hacen para traer soluciones inteligentes. Ese es el caso de Airnov, una empresa de origen francés formada por un experto en computación, un ingeniero eléctrico y un agricultor, con la idea de desarrollar un sistema para controlar los campos usando las tecnologías de imagen avanzadas y la detección óptica montados en un avión no tripulado, capaz de ofrecer un estudio detallado de la situación metro cuadrado por metro cuadrado de terreno. Hoy tienen 3.000 clientes en Francia y otros tanto fuera, principalmente universidades y centros de investigación.

Sin embargo, todo esto no es sólo cosa de las startaups. La nueva agricultura también interesa a las grandes multinacionales, que hoy no sólo están enfocadas en sus catálogos tradicionales. La que lleva la delantera es Monsanto, que en el último tiempo ha liderado la compra de varias startups y tiene planes de seguir gastando dinero, al menos US$150 millones, para seguir adquiriendo empresas emergentes. Una de las últimas en formar parte de Monsanto fue Preceres LLC, una firma enfocada en el desarrollo de control biológico contra plagas y malezas.
