
Por: Ernesto Altamirano
SAN JOSE, CA – ¿Por qué decimos que Caifanes es el grupo más importante en la historia del rock mexicano? Pues porque sin éste, los grupos de rock no estarían en los medios de comunicación, no venderían tantos discos como ahora y no tendrían espacios como el Palacio de los Deportes o el Auditorio Nacional para presentarse en concierto, y como se vió en la noche del jueves, 12 de octubre, en el City National Civic de la ciudad de San Jose.
Antes de Caifanes, todo esto que acabó de mencionar, era un sueño, era algo que simple y sencillamente no existía. Pero sus integrantes llegaron a la sensibilidad de la gente y lograron que todo cambiara. Por eso son tan importantes. Es cierto que antes de ellos, hubo otros grupos que pretendieron incorporar raíces mexicanas al rock. Pero nadie lo ha hecho tan efectivamente como Caifanes, quien también fue de los primeros en difundir entre las grandes masas un rock con personalidad e ideología inspirada en la vasta y ancestral cultura de nuestro país. Cuando escuchas una canción como “La célula que explota”, sabes que no puede ser más que de un grupo que provenga de México, y es admirable poder capturar en una canción de rock, la magia y la mística de México.

El primer disco lo hizo “Cachorro” López, tocó Cerati la guitarra en “La bestia humana” y pasaron muchas cosas interesantes. A partir de ese momento, Caifanes dejó de ser un grupo de culto.
Su primer LP fue un éxito que jamás se había visto con un grupo de rock mexicano. Sin embargo, su fama se consolidó más tarde, cuando grabo un “cover” llamado “La Negra Tomasa”, y fue la canción con la cual cerraron su concierto en San Jose.
Mucha gente lo empezó a acusar de haber grabado una cumbia para así darse a conocer, pero la realidad era otra, “La Negra Tomasa” fue la primera canción que tocó Caifanes y era una manera de captar su pasión por la música latinoamericana.
Grabó su segundo disco, “Vol.II”, mejor conocido como “El diablito”, y con canciones como “La célula que explota” y “Detrás de ti”, reafirmó su éxito. Antes de grabar este disco, Alejandro Marcovich ingresó a Caifanes, dándole con su virtuosismo en la guitarra, una nueva dimensión a la música del grupo.

Su tercer disco es “El silencio”, el cual fue producido por Adrian Belew (guitarrista con King Crimson, Talking Heads, David Bowie). Este disco fue un salto importante para Caifanes, porque a partir de ahí empezó su verdadera internacionalización. Vinieron giras por Sudamérica y por Estados Unidos, las cuales arrojaron muy buenos resultados.
En febrero de 1994, Caifanes fue a Los Angeles a grabar “El Nervio del Volcán”, bajo la producción de Greg Layandi.
Este cuarto disco combina aspectos de sus disco anteriores: la visceralidad del primero, la frescura del segundo y la elegancia del tercero, y es un verdadero triunfo musicalmente hablando, porque Caifanes está más maduro que nunca y su visión está más definida.
Coincidieron en que querían un disco que reflejara mucha fuerza, pero no en el sentido obvio de poner sonidos distorsionados, porque el grunge está de moda; más bien trataron de capturar una fuerza en general. Las letras son fuertes, las guitarras son fuertes, la batería es fuerte, el bajo suena fuerte. No es una fuerza creada en el estudio, el productor logró sacarles mucho provecho, vio lo que tenían y lo exprimio.
Hay cambios muy drásticos, los sintetizadores desaparecieron y en su lugar, hay pianos y órganos; en algunas canciones, añaden coros cortesía de Cecilia Toussaint; solos fabulosos de guitarra que no se parecen a los de antes. Es un ejemplo de como Caifanes es una fuerza creativa que no detiene a nadie. Un grupo que no perdió las ganas de experimentar con la música.

Sigan de cerca a Caifanes visitando su sitio oficial: http://caifanes.com.mx
