
Por: Ernesto Altamirano
CARMEL-BY-THE-SEA, CA –
Se dice de los irlandeses que todas sus guerras son alegres y que sus canciones tristes.
La verdad es que la melancolía domina sus canciones populares más conocidas,
como por ejemplo en Danny Boy.
La mayor parte de la música folk de Irlanda tiene su origen en ritmos de los pueblos celtas entre los siglos XVIII y XIX. Es conocida por incluir voces intensas y se asocia generalmente con estilos de baile alegres, como el vals, tal como se pudo apreciar en el espectáculo “Celtic Nights: Oceans of Hope” en el Sunset Center de Carmel.
La danza celta o irlandesa se caracteriza por sus pasos y piruetas. Su tradición y costumbres están muy dentro de todos los irlandeses.
Antes de la televisión y el cine, el entretenimiento más habitual en las zonas rurales era
la “house dance” o la “crossroad dance”, danza en la que un grupo de dos parejas
bailaban unos frente a otros, muchas veces al aire libre. Para animar los bailes estaban
los músicos ambulantes que controlaban el ritmo, improvisaban y podían satisfacer
las peticiones del público.
Una corriente más moderna se creó a mediados de los años 90 con la puesta en escena de la Compañía de Danza “Riverdance” y “Lord of the Dance”. Estas tienen la base en la danza tradicional irlandesa pero se permiten innovaciones. El progreso fusiona estos enfoques: mantiene su base tradicional pero indaga en la diversidad de ritmos y movimientos que nos brinda la danza.
