THE INVISIBLE MAN toma temas contemporáneos y miedos presentes para revalorarlos en el marco del horror clásico – ¡Disponible en 4K Ultra HD, Blu-ray, and DVD el 26 de Mayo!

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Por: Ernesto Altamirano

Leigh Whannel sabe muy bien cómo se consume el terror actualmente: desde que, junto a James Wan, creó la saga de Saw, ha trabajado en todas las cintas de Insidious, además de escribir Dead Silence. Muchas de estas películas resultaron ser absolutamente horrendas, pero han funcionado particularmente bien con las audiencias. En ese sentido, como James Wan, Whannel sabe cómo consumen horror las nuevas generaciones y sabe cómo escribir cintas que, a pesar de sus terribles deficiencias, fascinan a los auditorios.

Tal vez esa es la razón por la que lo contrataron para hacer esta nueva versión de The Invisible Man. Desde las series de televisión de los años ochenta, pasando por la extrañísima e inesperada adaptación de Verhoeven en los noventa y las recreaciones animadas de los dosmiles, el viejo mito de H.G. Wells ha quedado en el olvido. Ésta no parece ser la historia que atrae masivamente al público a las salas de cine y el Dark Universe de Universal Pictures murió antes de nacer. Pero Whannel tiene algo único y, con esta película, parece querer demostrarlo: más allá de los bodrios que pudo hacer, éste es un guionista de experiencia única en el horror popular contemporáneo.

The Invisible Man demuestra una comprensión madura, actual, intrigante, de un mito viejo que difícilmente dialoga con las nuevas generaciones. Al crear este diálogo, de paso, Whannel mezcló los viejos tropos de horror de Wells con una perspectiva contemporánea. Aquí estamos lejos del humor de James Whale o de los efectos especiales vistosos que siempre fascinaron a Verhoeven. Ésta es una cinta de inspiración independiente que, con muy poco, logra recrear los mitos platónicos que dieron vida al mito del hombre invisible a través del amor a los espacios abiertos y los juegos intrigantes de movimientos abruptos y los encuadres pacientes.

Así, en esta cinta, Whannel experimentó con las convenciones de horror desde una perspectiva naturalista. Y eso convierte a la historia de Cecilia “Cee” Kass (Elizabeth Moss) en algo terriblemente opresivo. Al igual que la historia original, esta película empieza con un brillante científico, físico, inventor, experto en óptica: Adrian Griffin (protagonizado por Oliver Jackson-Cohen de Haunting on Hill House). A diferencia de la historia original, este científico es bien reconocido, es multimillonario y está en una relación que, para todos los observadores externos, parece feliz y estable. Sin embargo, Cecilia está atrapada.

En los primeros minutos de película la vemos drogando a su pareja con clonazepam para escapar furtivamente de una hermosa casa aislada en los acantilados del norte de California. La hermana de Cecilia la espera en un coche, en una carretera cercana. Pero, en los tensos minutos del escape, Adrian se despierta y medimos el grado de su constante violencia física por cómo rompe la ventana del coche a golpes.

Semanas después, Cecilia no puede salir de casa de su amigo, el empático policía y padre soltero James (Aldis Hodge). Todo le aterra: no puede hablar de la violencia que sufrió, pero tampoco puede salir a recoger el periódico. Todo pasante, todo corredor, todo coche se convierte en una potencial amenaza… Hasta que su hermana llega con una noticia impactante: Adrian está muerto; se suicidó y le dejó cerca de cinco millones de dólares heredados. Con esto, parece que la suerte de Cecilia se voltea, que todo va a mejorar, que todo va a estar bien, que, incluso, podrá pagar la colegiatura de la hija de James (Storm Reid) y convertirse, de nuevo, en una profesionista respetada. Pero cosas extrañas comienzan a ocurrir; cosas que nadie cree; cosas que se adjudican a la vieja paranoia de Cecilia…

Con esta premisa innovadora que centra la historia en una víctima del Hombre Invisible y no en el Hombre Invisible mismo, Whannel juega con los formatos. Su película nunca quiso depender de los efectos especiales para transmitir el miedo a lo sobrenatural; no quería utilizar grandes explicaciones científicas y laboratorios subterráneos; no quería convertir su historia en algo excepcional e inalcanzable. En vez de eso, para volver un horror arcaico en algo más terrenalmente contemporáneo, utilizó las expectativas de un público que él califica como “filmicamente letrado”. Y sí, en efecto, el público de horror actual, esté o no consciente, reconoce inmediatamente los mecanismos de tensión habituales. Todos previenen los “jumpscares”, todos conocen los cues musicales, todos saben cómo se repiten estructuras narrativas y movimientos de cámara.

Por eso, Whannel utiliza los movimientos de cámara que todos esperan (como paneos lentos hacia una zona que el protagonista del cuadro no está viendo) para crear una tensión insoportable. Insoportable porque, claro, en esa esquina en donde debe aparecer el mal, no encontramos nada. Gran parte de los momentos más logrados de la cinta están compuestos de estos tomas abiertas en los que el personaje de Elizabeth Moss se encuentra aislada en una esquina con un amenazante vacío detrás. Ante la enormidad de un encuadre vacío esperamos que aparezca algo, que algo se materialice, que veamos una pista, que aparezca el monstruo… Pero no vemos nada y Whannel se toma todo el tiempo del mundo antes de mostrarnos al Hombre Invisible en acción (que no aparecerá, verdaderamente, hasta el tercer acto de la cinta).

Los movimientos de cámara y la construcción de los cuadros se apoya, además, en el terriblemente estresante score de otro veterano del horror contemporáneo: Benjamin Wallfisch (It, It: Chapter 2, Lights Out, A Cure for Wellness, Annabelle Creation, Blade Runner 2049 y, pronto, la nueva adaptación de Mortal Kombat). Con una insistencia en los arreglos de cuerdas estridentes y en rupturas electrónicas violentas, Wallfisch logra crear una atmósfera de serio estrés frente a encuadres pacíficos, vacíos, tensos por la ausencia del mal visible. Con una música que nos señala la presencia de algo, del peligro tangible, del miedo a la violencia física, de la observación perversa, vemos un pasillo vacío. Y en esta disonancia de nuestras expectativas, la dirección de Whannel resulta tremendamente efectiva.

The Invisible Man de Whannel toma temas contemporáneos y miedos muy presentes para revalorarlos en el marco del horror clásico. Al hacerlo, redefine las posibilidades de un viejo mito platónico que siempre cuestionó el límite de la moralidad y la necesidad de la ley; un mito que, ahora, señala el poder omnipresente de la dominación invisible y la palabra creíble.

The Invisible Man estará disponible en 4K Ultra HD, Blu-ray y DVD el 26 de Mayo.

Sitio Oficial: https://uni.pictures/TheInvisibleMan
Facebook: @TheInvisibleManMovie
Twitter: @TheInvisibleMan
Instagram: @TheInvisibleManMovie
#TheInvisibleMan

 

 

 

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